Episodio 1: La vida como suscripción

Episodio 1: La vida como suscripción

Antes de salir toqué la llave, como siempre, casi sin darme cuenta, y eso fue lo que me hizo pensar: ¿desde cuándo reviso una llave como quien reza? Supongo que este cuaderno es para eso, para no dejar que las cosas me pasen sin que yo las piense.

¿Qué forma de injusticia aparece en este primer episodio?

Lo que más me golpeó fue que acá la vida no es un derecho, es una suscripción. Vos no naces con lugar en el mundo garantizado, naces "usuario", y si dejas de producir, te cortan el acceso, como quien te corta el wifi. La salud, el aire limpio, el agua pura, todo eso que debería ser de cualquiera por el simple hecho de existir, ahora se compra, y solo unos pocos, los de Aurelia, arriba, flotando se lo pueden pagar. Mientras tanto, los de acá abajo aceptamos sueldos de miseria y ambientes que nos rompen el cuerpo, porque total, si no rendís, sos una pieza defectuosa más, reemplazable. Para mí esa es la injusticia central: que te obliguen a ganarte el derecho a existir todos los días.

¿Es una injusticia individual, estructural o una combinación de ambas?

Para mí es sobre todo estructural, pero con un componente individual que no hay que perder de vista. Estructural porque no es que a mí me tocó un jefe malo o mala suerte: es todo un sistema, las megacorporaciones gobernando en lugar de los estados, los algoritmos decidiendo quién tiene valor y quién no. Eso está diseñado así, no es casualidad, y encima con el tiempo "dejó de discutirse", como dice la historia, se volvió algo natural, invisible. Eso es lo estructural: un orden armado a propósito para que unos pocos administren la vida de todos.

Pero también hay una parte individual, porque cada persona, cada día, decide seguir aceptando ese trato para poder seguir viva: aceptar el sueldo bajo, aceptar el maltrato, aceptar la explotación. Ahí no hay una corporación apretando directamente, hay una elección forzada, de cada uno de nosotros. Por eso digo que es una combinación: el sistema arma la trampa, pero después cada persona la sufre y la sostiene, aunque sea por miedo, en su propio día a día.

¿Qué priorizó mi decisión: organización colectiva, confrontación directa o supervivencia?

Si tengo que ser sincera, en este primer episodio prioricé la supervivencia, pero no una supervivencia resignada, sino una supervivencia con los ojos abiertos. Salí a trabajar, toqué la llave, acepté las condiciones como se aceptan todos los días, porque plantarme hoy, sola, contra un sistema que administra hasta el aire que respiro, me parece más que una rebelión. No tengo con qué sostener una confrontación directa todavía, y lo sé.

Ahora bien, elegí sobrevivir sin creerme el cuento de que "esto es lo único posible", que es justamente la pregunta con la que termina el episodio. Para mí esa pregunta no es menor: aceptar el sistema para seguir viva no es lo mismo que aceptar que el sistema sea inevitable. Por eso mi decisión prioriza la supervivencia por ahora, pero como un paso previo, no como un punto final. Sobrevivir hoy es lo que me permite, mañana, empezar a mirar a los costados y ver quién más está tocando su propia llave con la misma bronca que yo, porque me parece que ahí, en juntarse con otros, está la única salida real: la organización colectiva. La confrontación sola, individual, contra algo tan grande, me parece que solo te deja afuera del sistema; organizada con otros, en cambio, quizás alcance para empezar a torcerlo. Continuará...



 

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